Mariana Alom: “Espero que algún día podamos vivir en el país que nos robaron”
No sale de mi cabeza ese video del 11J con la calle Prado explotada en gente y los policías dando tonfazos a diestra y siniestra, y llevándose a todo el mundo
No sale de mi cabeza ese video del 11J con la calle Prado explotada en gente y los policías dando tonfazos a diestra y siniestra, y llevándose a todo el mundo
Desde el momento en que una persona decide hacer arte está tomando una actitud pública, porque asume automáticamente un compromiso con los espectadores. Creo que el arte sin un compromiso hacia un tercero, en este caso un público, no tiene sentido.
Me gusta pensar en Cuba como intemperie, desierto, tierra baldía, sobre la que hay que construir desde cero, no crear cosas que ya vienen con el signo de la corrupción.
El 11 de julio de 2021, la suerte del pueblo cubano estuvo más cerca de la de los soldaditos ebrios del batistato que la de los enguayaberados sobrevivientes del asalto al cuartel. Era la venganza final de la Historia, cuyo libro del desengaño y la victoria tal vez deberá esperar por la promoción de historiadores contrarrevolucionarios del 2053.
Mensajes de acoso e intentos de hackeo fueron las violaciones de derechos digitales que con más frecuencia se denunciaron en junio de 2023.
Los datos móviles revolucionaron al país y también le brindaron a la oposición la posibilidad de contar en primera persona las violaciones de derechos humanos de las que son sujetos los cubanos en este país.
Pensaba que cuando saliera de Cuba por primera vez mi reacción natural sería no volver. Pero regresé y a la altura de hoy no sé por qué exactamente. El asunto es que viajé tres veces y retorné antes de decidir la salida definitiva junto a mi familia. En todo ese tiempo viví de cerca y fui parte de campañas de solidaridad, de acciones de protesta y de activismo político.
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