Gabriel Barrenechea: Preso político por protestar en Cuba

Cuando José Gabriel Barrenechea Chávez fue arrestado el 8 de noviembre de 2024 en Encrucijada, Villa Clara, no era un desconocido para los órganos represivos del régimen cubano. Durante al menos una década, había construido una trayectoria como escritor, ensayista, periodista independiente e intelectual crítico que le trajo reconocimiento público y hostigamiento estatal por partes iguales.

Licenciado en Física por la Universidad de Ciencias Pedagógicas Félix Varela de Santa Clara, Barrenechea se formó además en literatura en el Centro Onelio Jorge Cardoso y cursó estudios de Educación Sociopolítica en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Agustín, vinculado a la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

A lo largo de los años escribió artículos y ensayos en medios como Convivencia, Vitral, Árbol Invertido, Hypermedia, Latinoamérica 21, 14ymedio, Diario de Cuba y Cubaencuentro. También publicó los libros Tubular Bells y otros relatos (2019), Cuba, una isla entre la apatía y la revolución (2020) y José Antonio Saco se queda sin argumentos (2023).

Su actividad pública trascendió el ámbito literario. Desde la fundación del Instituto Patmos, en febrero de 2013, se convirtió en uno de sus panelistas más activos. Junto al pastor bautista Mario Félix Lleonart impulsó la revista independiente Cuadernos de Pensamiento Plural, una publicación dedicada al debate político, histórico y social desde perspectivas alejadas del discurso oficial.

Basta con revisar la hemeroteca para comprobar la actividad constante de Barrenechea, quien entre 2016 y 2024 publicó ensayos sobre historia nacional, libertades civiles y democracia; participó en debates organizados por el Instituto Patmos sobre la reforma constitucional; fue entrevistado por medios internacionales como CNN en Español y Radio Suecia; firmó iniciativas de incidencia internacional, entre ellas cartas dirigidas a Naciones Unidas, y denunció públicamente la situación política y económica del país.

Las luces que nunca llegaron

La noche del 7 de noviembre, vecinos de Encrucijada salieron a las calles para protestar por los prolongados apagones. Según el expediente de la Fiscalía Provincial de Villa Clara, al que tuvo acceso YucaByte, los manifestantes golpearon calderos y corearon frases como “Queremos corriente” y “Pongan la corriente”. Barrenechea era uno de ellos.

Tras años de amenazas e interrogatorios, el régimen encarceló al intelectual en un momento especialmente crítico, cuando la ciudadanía empezaba a mostrar de forma más constante el descontento en las calles del país, en el contexto de la crisis energética que sacudió a Cuba durante el segundo semestre de 2024.

Las conclusiones provisionales de la Fiscalía reconocen que los hechos ocurrieron alrededor de las 7:30 p.m. en la Avenida José Martí de Encrucijada y que la protesta estuvo motivada por la falta de electricidad.

Sin embargo, el fiscal Ayrebi Miranda Pérez solicitó penas de prisión para seis participantes. Para Barrenechea, pidió seis años de cárcel. Otros manifestantes enfrentaron solicitudes de entre cuatro y nueve años de privación de libertad.

La actuación de Miranda Pérez generó cuestionamientos dentro y fuera de Cuba, al punto de que la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba incorporó al fiscal a su plataforma “Represores Cubanos”, una base de datos que identifica a funcionarios vinculados con violaciones de derechos fundamentales.

Según el expediente divulgado por la organización, Miranda Pérez fue incluido en la lista por solicitar “severas e injustas penas de prisión” contra ciudadanos que participaron en una protesta pacífica relacionada con los apagones. La plataforma lo acusa de falta de garantías procesales, prevaricación y persecución por motivos políticos.

Tras su detención, Barrenechea permaneció meses en prisión preventiva. En ese tiempo, organizaciones como el Centro de Información Legal Cubalex, el Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP) y Artículo 19 denunciaron irregularidades en el proceso. 

La eterna espera de un último abrazo

Pero, mientras el proceso judicial avanzaba lentamente, otro drama se desarrollaba fuera de la cárcel. El estado de salud de la madre del intelectual, Zoila Esther Chávez Pérez, comenzaba a deteriorarse rápidamente a causa de un cáncer metastásico. Durante meses, familiares, amigos y organizaciones de derechos humanos solicitaron una licencia humanitaria para que Barrenechea pudiera ver a la anciana y, al menos, despedirse.

En abril de 2025, cuando el escritor cumplía seis meses en prisión, Zoila declaró a CubaNet que su mayor deseo era volver a abrazar a su hijo antes de morir. El estado de salud de la anciana empeoró durante el otoño. Según informó entonces la periodista Yania Suárez en sus redes sociales, el cáncer ya comprometía varios órganos. 

Ante la inminencia del desenlace, primero el abogado de Barrenechea y luego varios familiares intentaron gestionar un permiso especial para que el preso político pudiera despedirse de ella. La respuesta llegó desde la prisión La Pendiente, en Santa Clara. Según un reporte de ADN Cuba, el jefe del penal respondió textualmente: “El hijo verá a su madre cuando se muera”.

Desde su arresto, el 8 de noviembre de 2024, Barrenechea no volvió a ver a su madre. Pese a las reiteradas solicitudes humanitarias, las autoridades nunca autorizaron el encuentro. Durante meses, madre e hijo quedaron separados por los muros de la prisión y por una decisión que, en la práctica, convirtió la espera en una despedida prolongada que nunca ocurrió. Zoila Esther Chávez Pérez murió el 4 de mayo de 2025.

Su fallecimiento provocó nuevas denuncias de organizaciones de derechos humanos y de libertad de expresión. Artículo 19 exigió la liberación inmediata del escritor y denunció las irregularidades procesales acumuladas durante su encarcelamiento. Artists at Risk Connection pidió la revocación de la sentencia. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, por su parte, incluyó el caso en sus pronunciamientos sobre la situación de los presos políticos cubanos.

Las tres dimensiones del caso Barrenechea

Para Raudiel Peña, abogado de Cubalex, el caso de Barrenechea no debe analizarse únicamente desde la condena que recibió ni desde los acontecimientos ocurridos en Encrucijada en noviembre de 2024.

“El caso se incluye en tres patrones: la represión contra los periodistas independientes, la represión contra la ciudadanía en general por la realización de protestas pacíficas y la criminalización ejemplarizante de casos paradigmáticos como el de Barrenechea”, explica Peña a YucaByte.

El jurista también considera que la condición de periodista independiente de Barrenechea resulta esencial para comprender lo ocurrido: “Él ya tenía antecedentes por el ejercicio del periodismo independiente, antecedentes ante la Seguridad del Estado y ante el sistema represivo cubano (…). Las violaciones que ocurrieron en este caso tienen que ver con esa condición de periodista independiente”.

Desde la perspectiva de Peña, el proceso constituye un ejemplo de cómo determinadas figuras penales son utilizadas contra comunicadores y activistas. “Lo que Cubalex documentó en este caso son violaciones a la libertad de expresión y de prensa, violaciones al derecho de reunión pacífica y de protesta, y violaciones a las garantías del debido proceso”, argumenta.

Para el abogado, esas tres dimensiones aparecen conectadas como “parte del patrón represivo contra la prensa independiente en Cuba”, pues “utilizar el delito de desórdenes públicos para sancionar a periodistas ―recalca― implica violar la libertad de expresión, la libertad de prensa, el derecho a la reunión pacífica y también las garantías del debido proceso, incluida la protección contra la detención arbitraria”.

Peña sitúa también el caso dentro de un fenómeno más amplio que afecta no solo a periodistas sino a la ciudadanía en general. “Es parte de un patrón de criminalización de la protesta pacífica. Se aplica a periodistas independientes como Barrenechea, pero también a cualquier ciudadano. Lo hemos visto con el aumento de las protestas en Cuba provocado por la situación del país”, afirma el jurista.

“Mediante la sanción y la criminalización de periodistas independientes se envía también un mensaje de castigo, un mensaje ejemplarizante a otros colegas de la prensa independiente que están dentro de Cuba haciendo la misma labor”, añade. 

El abogado concluye que el alcance de una condena como la impuesta a Barrenechea trasciende a la persona juzgada, pues “cuando se criminaliza un caso así, el mensaje está dirigido a la sociedad civil en general y a los periodistas independientes en particular”.

Seguir escribiendo desde el encierro

Para Mario Félix Lleonart Barroso, pastor exiliado y amigo cercano de Barrenechea, el escritor villaclareño no puede conocerse solo por su condición de preso político o por el expediente judicial que lo mantiene en prisión, sino que debe considerarse como un intelectual de larga trayectoria.

“Como intelectual y periodista independiente, Barrenechea ha ejercido su oficio con rigor analítico, profundidad histórica y un compromiso inquebrantable con la verdad, a pesar de las graves consecuencias”, asegura el pastor a YucaByte.

Antes de su detención, recuerda Lleonart Barroso, el escritor ya había quedado progresivamente al margen de los circuitos oficiales. Su actividad se desarrollaba en un entorno cada vez más restrictivo, en el cual la publicación y circulación de su obra afrontaban obstáculos constantes.

“Fue censurado sistemáticamente por los medios y editoriales oficiales cubanos, impedido de ejercer como profesor en cualquier nivel educativo y regulado por ‘interés político’ desde al menos 2019, cuando le impidieron viajar a un Festival Vista de Arte y Literatura en Miami, pese a tener visa estadounidense (que caducó sin que pudiera usar)”, señala el pastor.

En prisión ―continúa denunciando Lleonart Barroso―, la situación de Barrenechea se ha deteriorado de forma sostenida. “Enfrenta condiciones infrahumanas: hacinamiento, deterioro de salud (malnutrición, infecciones, ansiedad, depresión), restricciones para recibir libros y aislamiento. La familia se las ingenia con dificultad para asistirlo con alimentos y necesidades básicas, en medio de la crisis general del país”, revela el entrevistado.

Durante este tiempo, el acompañamiento a Barrenechea desde el exterior ha sido constante, aunque limitado por la distancia y las condiciones mismas del caso, subraya Lleonart Barroso.

“Como coordinador internacional de Patmos y amigo cercano, he intentado brindar a distancia el mayor apoyo posible, no solo material sino también espiritual, algo que Gabriel valora profundamente. Él fue reconocido con el Premio Patmos 2025, que el Instituto otorga anualmente cada 31 de octubre a cubanos consecuentes con su fe dentro de Cuba”.

Lleonart destaca que, en medio de unas condiciones tan dramáticas, la pulsión por la escritura de su amigo no se ha interrumpido, y que ese hecho tiene un valor político y humano central en el caso.

“Barrenechea sigue escribiendo y reflexionando desde el encierro, enviando testimonios y ensayos que denuncian la apatía, la represión y la necesidad de cambio en Cuba. Su caso simboliza el ensañamiento del régimen contra la libertad de expresión y el pensamiento crítico”, finaliza.

 

Graduado de Periodismo en la Universidad de La Habana. Asentado en Madrid desde 2021, escribe en Diario de Cuba, El Estornudo y en el periódico español El Confidencial.
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